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miércoles, 9 de abril de 2008

Nuestro amigo Pepe

Éste es Pepe. Es un juguete muy simpático que les trajo Santa Claus a mis hijos, y que ha ocasionado las peores peleas de la historia entre ellos.

El pobre Pepe se ha quedado castigado en mi closet muchas horas. No tiene con quien hablar y se la pasa muy mal. Cuando lo descastigo, casi de inmediato regresa al cajón. Gerardo y Paulina irremediablemente pelean por él. Es muy popular.

Pepe hace muchas cosas: Baila, canta, juega y repite sin parar las frase que sus dueños le dicen. Los niños graban sus risas y sus peleas, y Pepe las repite con voz aguda y vibrante de guacamaya. El buen Pepe provee horas y horas de sana y un poco boba diversión a los retoños de esta casa.

Pero, y siempre hay un pero, las inocentes criaturas le han dado un uso particular al pequeño Pepe. Resulta que ahora graban mis regaños, órdenes, indicaciones y demás...y Pepe, muy obediente las repite: "Que te laves los dientes, hazme caso" "Recoge la mochila o la tiro a la basura" o "Cómete todo de una buena vez". Todo en su voz agudita y especial.

Por supuesto, después de horas de repetir lo mismo y de regañar chamacos, trabajar y hacer todo lo que tengo hacer, escuchar mi voz interpretada por Pepe es algo que a veces mis nervios no pueden aguantar.


Me pregunto ¿No podrán utilizar su creatividad estos angelitos para hacer algo más productivo que burlarse de su madre? No sé...quizá podrían inventar un corolario de alguna teoría matemática. O a lo mejor podrían componer una sinfonía. ¡Qué se yo!. Pero noo, el chiste es reírse de mí que me sacrifico taaanto por ellooos...Ja.

Pepe ha regresado al cajón. Lo último que su deliciosa voz dijo: "No mamá, no me lo castigues..." Cruack.

sábado, 12 de enero de 2008

La batalla de la albóndiga de jitomatitas



Ayer, en la gustada sección "Mercado de lágrimas" que se ha vuelto la hora de la comida en este hogar, tuvo lugar una de las escenas más dramáticas que he presenciado: se le sirvieron de comer al niño de esta casa unas suculentas albóndigas caseras elaboradas amorosamente por la señora madre del niño.


Las albóndigas tenían un delicioso aroma que invadía la casa. El drama comenzó cuando la mamá del niño lo recogió en la escuela:


-¿Que hay de comer hoy?- preguntó el niño con un ligero sonsonete que siempre indica una completa decepción por la respuesta que aún no conoce.

- Unas ricas albóndigas con arroz rojo y frijolitos- contesta la mamá del niño, ingenuamente expectante y algo entusiasta pensando que, esta vez, las cosas podrían ser distintas.

- ¡Asco!- responde el niño, desplegando su correspondiente mueca nauseosa, cruzando los brazos y revolcándose cual anélido invertebrado (o sea, lombriz de tierra).


La mamá del niño es paciente. Conoce a su gente. Pero hay veces, como hoy, que se encuentra en sus cinco minutos de hartazgo.


Los preliminares de la comida son habituales. Lavarse las manos, subir las mochilas, poner las loncheras en la cocina. Habitual también es la oposición del niño y su mueca de asco. Sorpresiva, sin embargo, es la reacción de la mamá del niño.




- Te comerás todo lo que te sirvo. Si no lo haces, cenarás el mismo plato que tienes enfrente. Si no lo cenas, lo desayunarás.

El niño conoce a su mamá y, por supuesto, no cree una sola palabra de lo que ésta le ha dicho.
-No lo quiero, sabe horrible, parece que tiene zanahoría, lo que tiene adentro sabe espantoso, lo quiero escupir...

El plato se va directo al refrigerador.

Durante la tarde, el niño pide jugoooo, pide galletas, pide cereal. ¡Tiene hambre!... Nada. Hoy no habrá nada para él. Hoy es un día histórico, es el día de la "batalla de la albóndiga". ¿Quién ganará este pleito sin precedentes en la familia del "chamaco anélido"?

La hora de la cena. El plato de albóndigas está servido. El niño- gusano se retuerce.
-¡No quiero! ¿Por qué eres tan mala? ¡Quiero otra mamá!
- Ni tendrás otra mamá, y te pondré esas albóndigas enfrente hasta que tengas tantísima hambre que no te quede de otra más que comerlas.
- ¡No las comeré! ¡Ya no te quiero!

Grito desesperado y carrera larga hacia su cuarto donde se acuesta, sin haber comido absolutamente nada.

La mamá del niño se angustia. Pero sabe que no puede claudicar. Ganará esa batalla y le enseñará una lección al retoño.

Pesadillas. Quiero un jugo. "No comeré las albóndigas" murmuraba entre sueños el pobre chamaco incomprendido.

Desayuno. Hot cakes. El plato preferido del contrincante chamaco. ¡Huelen delicioso! ¡Quiero unos!.

Su madre, con una sonrisa inocente, remata. "Para tí, hay albóndigas".
El niño, doblegado por el hambre, responde: " Si me como las albóndigas ¿Puedo comer hot cakes?".
- Puedes- Dice la madre en tono magnánimo.

Y así fue, como la señora que aquí escribe, ganó "La batalla de la albóndiga de jitomatitas"

¡Híjole! ¡Qué orgullosa estoy de mí misma!

Besitos para mí, con mucho amor.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Cartitas a Santa Claus


La obsesividad materna, ha hecho que estos niños lleven días preparando sus cartitas. No queremos que Santa Claus deje las cosas hasta último momento y no le alcance el presupuesto...


He aquí la primera, recién salida de las manitas de Gerardo que suele ser el más decidido de los dos. Paulina sigue indecisa. Lo quiere todo, por supuesto.


La transcribo tal cual. Entre paréntesis las anotaciones de su madre:


1.- el video juego de power rangers.

2.- el video juego de los increivles (los increíbles)

3.- un sacho y un lucy (peluches semejantes a los premios de su escuela con esos nombres)

4.- la pelicula de Harry poter

5.- unos patines talla 6 (para la madre del chamaco)

6.- depilador de piernas (también para la madre del chamaco verdaaa)

7.- toda la quolecsion de tasos (colección de tasos. Taso: objeto de plástico o metal con dibujitos que viene en las bolsas de sabritas y que no sirve para nada, excepto para que los niños consuman más papas. Ojo: mamá indignada)

8.- una mamá no tan regañona (sin palabras...)

9.- una pelota o no asi o asi y primdis (?????)


nada más

gracias


Ay. Me ha matado esta carta. Hoy que la estaba haciendo me preguntó que quería yo pedirle a Santa Claus. Le dije que hiciera su carta y pidiera para él. Me contestó que Santa Claus sólo escucha a los niños, por eso tenía que pedir para mí. Mi vida...


Mi respuesta: "Pues sí. Pero yo tengo el e-mail de Santa. Nos lo dan a los papas cuando tenemos hijos. Y le reportamos a él directamente cuando los niños no se portan bien. Así que ponte abusado, pórtate bien y comeeee méndigo escuincle. A los niños que no comen no les trae nada Santa Claus".


A veces me siento la peor madre del mundo. Me pregunto si el chip de la manipulación se activa con el embarazo o ya lo traía desde antes.


En fin, en una de esas lo único que le trae Santa Claus a Gerardo es el punto número 8. Me imagino su cara...


Y ustedes ¿ya hicieron su cartita?

lunes, 29 de octubre de 2007

La frase de hoy

"No comeré esa milanesa porque esta doblada de los lados. Dame otra cosa. Quiero una dona simpson"

Gerardo. Hora de la comida. 29 de octubre 2007.

Su mamá, después de recoger la mandíbula en el piso, se quedó sin palabras...