lunes, 2 de abril de 2007

Antes muerta que sencilla


Ando con prisa, preparándome para mis vacaciones. Antes de irme de viaje, me entra siempre una especie de angustia, tengo la sensación de que se me olvida algo. Hago listas y listas, tratando de contemplar y anticipar todos los posibles escenarios, especialmente desde que tengo hijos. Toda la vida he cargado de más cuando viajo. Pero desde que soy mamá, es una verdadera aberración. ¿Qué tal si a Paulina le da un ataque de alergia? Pues tengo que llevar TODOS los medicamentos, por si acaso. Normalmente nunca pasa nada, pero mi lado supersticioso me dice que si no llevo la medicina, seguro se va a encontrar con alguna planta que le provoque tos. ¿Qué tal si Gerardo no come nada? Pues por si acaso le llevo unas barritas de Froot-loops, para que no pase hambre. Creo que no soy una mamá sobreprotectora, pero me aterra la idea de tener una emergencia y no estar preparada. En eso, soy una neurótica confesa.


El otro día, cuando escuchaba la canción del título de esta entrada, pensaba que era una exageración. Inmediatamente la asocié a una de mis personas menos favoritas, que no sale de su casa sin el peinado de salón y las uñas a juego con el outfit.


Pero ahora, haciendo mi maleta, me doy cuenta que yo también soy una mujer de alto mantenimiento. ¡Qué cantidad de cosas uso! Shampoo, crema acondicionadora, crema para peinar, aceite para evitar el frizz, mousse para definir los rizos, crema corporal, crema de cara, crema desmaquillante, crema de noche, maquillaje, crema depilatoria, bloqueador solar...la lista es larga. Es increíble como no nos damos cuenta de los rituales que tenemos y sobre todo ¡Cuánto gastamos en ello! No quiero ni empezar a sumar lo que me cuesta mi "mantenimiento".


Entre mi angustia por no olvidar algo y todas las cosas que tengo en mi tocador esperando ser guardadas en la maleta... me angustio más. Y descubro algo de mí que no conocía. ¡Soy complicada! La edad me ha vuelto así, en lo que me pongo y en lo que uso. Y todo para dar la impresión de que casi casi, así me levanto, con el pelo alaciado y chapitas. En lugar de parecer el mango de manila (amarilla y chupada) que soy en las mañanas, antes de darme mi mantenimiento.


¿Serán necesarias tantas cosas para sentirse bien? Cuando estudiaba, salía de mi casa con el pelo mojado...ahora me levanto media hora más temprano para peinarme. Quizá, en aquel entonces, estaba preocupada por cosas más trascendentes que mi pelo. Quizá confiaba más en como me veía "al natural".


Lo que si me queda muy claro es que, a pesar de mi recién adquirido insight, no podría vivir sin mis artículos de hojalatería. Simplificarlos un poco, quizá. Renunciar a ellos, jamás. Por eso, orgullosamente, pienso que yo también "Antes muerta que sencilla"

Y ahora, voy a seguir haciendo mi maleta, tratando de simplificar al mínimo los artículos que me llevaré a la calurosa Mérida.

5 comentarios:

Ben dijo...

Cuando por las mañanas veía los interminables ritos que mi hermana seguía antes de dar un paso al mundo exterior, siempre le agradecí a dios (cuando aún creía en su existencia) por haber nacido hombre. Jajajaja.

Pero aveces nuestro mantenimiento es tan caro, o más, como el de una mujer. Eso lo aprendí cuando tuve mis primeros amigos gay. Sin embargo, siempre he sido sencillo y no he necesitado de mucho mantenimiento, eso creo. A mi me ha pasado lo contrario que a ti, entre más pasa el tiempo menos necesecito, ya pa qué ya me case! Jajajaja

Abrazos desde la tierra de las mujeres gordas y fodongas

Cuquita la Pistolera dijo...

Viviana, ¡yo soy igual! Estoy también haciendo mis maletas y tratando de reducir al máximo todos los productos de cosmética que llevo.

A veces me da horror pensar qué pasaría si naufrago en una isla desierta. ¿Qué sería de mi? No digamos ya las cremas para peinarse o el protector solar, dejemos la crema de cara o el perfume ¿qué pasaría con todos los pelos del cuerpo?¿Y las uñas? ¿La edad nos acentúa todas esas necesidades?

Puaj. Mientras tanto.... sigo intentando cerrar la maleta.
¡Buenas vacaciones!

Viviana dijo...

Ben:

Efectivamente, los hombres me causan un poco de envidia, pueden estar listos en 5 minutos. Con bañarse es más que suficiente.

Es cierto que los hombres cada vez más, tiendan a usar la misma cantidad de productos que las mujeres. Sin embargo, con los que a mí me ha tocado convivir que son mi papá, mi hermano y mi marido han sido sencillos. Se bañan, se rasuran, se peinan (el poco pelo que tienen los tres) y se lavan los dientes. ¡Eso es todo! ¡Qué envidia!

Un saludo hasta allá y felicidades por su nueva casa.

Viviana

Viviana dijo...

Cuquita:
¡Claro! El asunto de los pelos y como eliminarlos ha sido también toda una categoría aparte en los días previos a mis viajes. ¿Cuántas veces he tenido que renunciar al traje de baño por parecer un chango, ya que no tenía tiempo para depilarme?

Como solución a ese problema, tengo dos palabaras para tí: Depilación Laser. No, no soy socia de ningún estableciemiento dedicado a eso. Sólo he sido clienta. Te puedo decir que mis pelos han desaparecido casi por completo. Es caro, pero vale la pena. Es una verdadera liberación. Sí puedes, hazlo. Duelo un poquito, pero vale la pena. Y tiene una gran ventaja ¡Podrás quitar de la maleta tus rastrillos!
Una cosa menos que llevar...

Saludos y que te pases tu también muy bonitas vacaciones.

Viviana

Miguel Cane dijo...

Yo cuando viajo, Viv, lo hago ligero.

Antes no lo hacía, pero ahora uso camisón de franela.

Y no puedo ir sin mi iPod eso si.

Hacer maletas... ¡BUAAAA!!!!

Besos,

M