sábado, 17 de noviembre de 2007

Asuntos Inconclusos



Mi regalo de cumpleaños fue el séptimo libro de la saga de Harry Potter. Lo habían sacado a la venta en julio, una semana antes. En aquél entonces, organicé un maratón de fin de semana para leer lo más posible del enorme ladrillo que tenía enfrente. Adelanté bastante. Pero contrario a lo que me sucedió con los libros anteriores...me aburrió.


Se quedó en mi mesita de noche durante un largo tiempo. Tenía lecturas más interesantes o más urgentes que hacer. Pero ahora que casi estoy de vacaciones literarias en mis clases, decidí retomarlo. Debo admitir que la última parte me provocó esa excitación pequeña pero constante que había sentido en las anteriores entregas. En este libro, Harry se vuelve más listo, casi sabio. Regresa de entre los muertos y se convierte en papá. Crece y despliega una valentía semejante a la de Héctor en el sitio de Troya. Este Harry adulto y atormentado, que logra resolver por sí mismo los grandes dilemas que nos plantearon en los libros anteriores, no me gusta tanto como el adolescente amable y cariñoso de antes. Pero así es la vida. Las personas crecen y cambian, en la realidad y en la ficción que no son tan diferentes, por cierto.


Y hoy terminé. Quedó, como siempre que termino un libro que me gusta, una ligera añoranza. Un pequeño duelo. La sensación de que voy a extrañar a esas personas. Una sutil tristeza que no me abandona en todo el día, a pesar de los preparativos navideños. Extraño esa urgencia, ese apremio. El no poder soltar las páginas a pesar de la hora que marca el reloj. Y el deseo de que el siguiente libro me invite de la misma forma...

4 comentarios:

Sebastiana dijo...

Ah sí... esa sensación, las cosas se acaban. A veces pienso que eso hace que las cosas muy acá sean tan acá y las cosas horribles puedan sobrellevarse. Yo he tenido la tentación de leer los libros de Harry, pero los niños a mi al rededor no leen ni cuentos! (claro, soy pobre y siempre hay otros libros que me hacen ojitos antes)

Ben dijo...

A mí me pasa igual con los libros que me gustan. Uno de los primeros fue Momo, hace muchos, muchos años. Todavía recuerdo que releí por lo menos 3 veces las últimas páginas tratando de evitar el inevitable final.
Por cierto, los de Harry Pottaaar no los he leído todos. Me quede en el tercero. Jajaja, ya llegaré, ya llegaré.

Un besotote.

Paxton Hernandez dijo...

Pues se acabó. No más Harry Potter, por lo menos en libros porque faltan algunas pelis.

Y conozco bien esa sensación de no querer que algo termine. Sniff.

Saludos!

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

nunca lo lei, y no creo hacerlo nunca...