sábado, 12 de enero de 2008

La batalla de la albóndiga de jitomatitas



Ayer, en la gustada sección "Mercado de lágrimas" que se ha vuelto la hora de la comida en este hogar, tuvo lugar una de las escenas más dramáticas que he presenciado: se le sirvieron de comer al niño de esta casa unas suculentas albóndigas caseras elaboradas amorosamente por la señora madre del niño.


Las albóndigas tenían un delicioso aroma que invadía la casa. El drama comenzó cuando la mamá del niño lo recogió en la escuela:


-¿Que hay de comer hoy?- preguntó el niño con un ligero sonsonete que siempre indica una completa decepción por la respuesta que aún no conoce.

- Unas ricas albóndigas con arroz rojo y frijolitos- contesta la mamá del niño, ingenuamente expectante y algo entusiasta pensando que, esta vez, las cosas podrían ser distintas.

- ¡Asco!- responde el niño, desplegando su correspondiente mueca nauseosa, cruzando los brazos y revolcándose cual anélido invertebrado (o sea, lombriz de tierra).


La mamá del niño es paciente. Conoce a su gente. Pero hay veces, como hoy, que se encuentra en sus cinco minutos de hartazgo.


Los preliminares de la comida son habituales. Lavarse las manos, subir las mochilas, poner las loncheras en la cocina. Habitual también es la oposición del niño y su mueca de asco. Sorpresiva, sin embargo, es la reacción de la mamá del niño.




- Te comerás todo lo que te sirvo. Si no lo haces, cenarás el mismo plato que tienes enfrente. Si no lo cenas, lo desayunarás.

El niño conoce a su mamá y, por supuesto, no cree una sola palabra de lo que ésta le ha dicho.
-No lo quiero, sabe horrible, parece que tiene zanahoría, lo que tiene adentro sabe espantoso, lo quiero escupir...

El plato se va directo al refrigerador.

Durante la tarde, el niño pide jugoooo, pide galletas, pide cereal. ¡Tiene hambre!... Nada. Hoy no habrá nada para él. Hoy es un día histórico, es el día de la "batalla de la albóndiga". ¿Quién ganará este pleito sin precedentes en la familia del "chamaco anélido"?

La hora de la cena. El plato de albóndigas está servido. El niño- gusano se retuerce.
-¡No quiero! ¿Por qué eres tan mala? ¡Quiero otra mamá!
- Ni tendrás otra mamá, y te pondré esas albóndigas enfrente hasta que tengas tantísima hambre que no te quede de otra más que comerlas.
- ¡No las comeré! ¡Ya no te quiero!

Grito desesperado y carrera larga hacia su cuarto donde se acuesta, sin haber comido absolutamente nada.

La mamá del niño se angustia. Pero sabe que no puede claudicar. Ganará esa batalla y le enseñará una lección al retoño.

Pesadillas. Quiero un jugo. "No comeré las albóndigas" murmuraba entre sueños el pobre chamaco incomprendido.

Desayuno. Hot cakes. El plato preferido del contrincante chamaco. ¡Huelen delicioso! ¡Quiero unos!.

Su madre, con una sonrisa inocente, remata. "Para tí, hay albóndigas".
El niño, doblegado por el hambre, responde: " Si me como las albóndigas ¿Puedo comer hot cakes?".
- Puedes- Dice la madre en tono magnánimo.

Y así fue, como la señora que aquí escribe, ganó "La batalla de la albóndiga de jitomatitas"

¡Híjole! ¡Qué orgullosa estoy de mí misma!

Besitos para mí, con mucho amor.

17 comentarios:

Paxton Hernandez dijo...

Jajaja, bien, ganasta la batalla, Viv! No tienes idea de como disfruté esta entrada, y es un buen método para cuando yo tenga chamacos.

Hay algo la nueva de Wes Anderson en mi blog; en la entrada de los bodrios mexicanos.

Disfruta del fin de semana y muchos saludos.

Paxton Hernandez dijo...

ganaste

Y ya que estamos en esas, qué ricas son las albóndigas rojas. También con huevo cocido adentro son sabrosonas.

Sebastiana dijo...

Wow... ah recuerdo los tiempo en que toda la comida daba asco. Yo odiaba la leche, todavía la odio, pero cuando era joven, mi papá no tenía mucha paciencia e invetó un juego para lograr que me tomara mi vaso de leche en la cena, con chocolate y whatnot, pa que no supiera a leche. Según él tenía que darle toda la vuelta a la mesa caminando, si cuando llegara a mi lugar no me había acabado el vaso completo me iría muy mal, pero a cada trago, él retorcedía... Es bien difícil tomar leche con tanta presión y angustia. Hasta la fecha no tomo leche más que en el cereal.

Ahora la comida es mi amiga, a veces demasiado cercana.

Saludos!

Cuquita la Pistolera dijo...

AGH querida Viviana, yo estoy del lado de tu hijo. ¿Por qué las madres se empeñan en hacer que sus hijos coman albondigas? No,no,no. Yo a menos que estén rellenas de huitlacoche no puedo ni pasarlas. Además necesito dos litros de agua por cada albóndiga.
Y la pregunta malévola: ¿crees que logres que algún día le gusten?
Muhahahahaa.....
Abrazos!!!!

ismene dijo...

la verdad a mi si me gustan las albóndigas con relleno de huevo, y entomataditas asi mmmmm yummie.

y si esta no es una batalla sobre si las albóndigas saben o no bien. es el control lo que esta en juego... luego de morrita yo también le hacía feo a todo sin probar nomas por no saber como sacar issues, pobres calabacitas que ni culpa tenían...

doña Jimena dijo...

Las albondigas son buenísimas. Cuando yo no quería comer mi mamá me recordaba a todos los niños que se morían de hambre en el mundo y me hacía sentir culpable.

Me gusta más tu método; mayor efectividad y menos traumas emocionales.

Yeah, GANASTE!

(y pensar que ahora mi mamá me suplica que deje la comida en paz!)

Mariluz Barrera González dijo...

POR SUERTE EL PROBLEMA DE LA COMIDA NO SUCEDE EN CASA... OPTE POR ELEGIR UN COLEGIO EN DONDE LE SIRVEN DE COMER A LOS NIÑOS.... POR INFORMACION DE LA MAESTRA SE QUE SOFIA COME COSAS EN LA ESCUELA QUE JAMAS COME EN CASA, HOT CAKES, VERDURAS, SANDIA, ETC... LO CUAL ME INDICA CLARAMENTE QUE LOS NIÑOS SIEMPRE SON MANIPULADORES Y MAÑOSOS, COMEN EN EL COLEGIO POR QUE VEN COMER A SUS COMPAÑEROS... Y POR QUE NO ES MAMÁ LA MALA LA QUE SIRVE LA COMIDA... LA VERDAD ME HA RESULTADO MUY BIEN... HAY TRANQUILIDAD .... Y PAZ... LA HORA DE LA COMIDA ME LA AHORRO... EN LA CENA TODO ES TRANQUILO... SOFIA EN SU HABITUAL RITUAL SIEMPRE CENA LO MISMO... CHOCO KRIPSIS, O BURRITAS... NO DESEA OTRA COSA.... ASI QUE ME DOY POR BIEN SERVIDA... LOS FINES DE SEMANA SE VUELVE MAQUECH...(QUE ES UN ANIMALITO MUY FAMOSO EN MI REGION QUE SOLO COME MADERA).... Y NO ME ENOJO CON ELLA... SI NO QUIERE COMER LO QUE HAY EN CASA... NO ME PREOCUPO... UN DIA SIN INGERIR ALIMENTOS... SOLO LECHE... NO CREO QUE LA DESNUTRA... DE HECHO LA DRA. DICE QUE ESTA MUY BIEN ALIMENTADA... JAJAJAJA....

TE MANDO UN BESO VIVIANA... Y FELICIDADES POR ESTE AÑO NUEVO... YA VEREMOS COMO ME VA CUANDO SEAN DOS... JAJAJA...

MARILUZ.

Viviana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Viviana dijo...

Paxton: ¡Qué bueno que te gustó! la verdad es que fue más fácil escribirlo que hacerlo. Pero dio resultado.
¡Saludos!. Gracias por lode Wes Anderson, ya lo revisé.

Sebastiana: Yo también fui víctima del sadismo materno alrededor de la comida, me juré a mí misma no repetir. Y yas ves, cae más rápido un hablador que un cojo.

Cuquita: No era tanto la cuestión de la albóndiga en sí. Pudo haber sido cualquier alimento. De hecho, la batalla es diaria, con cualquier cosa que se le ponga enfrente, excepto galletas. Así que consideré el momento propicio para tratar de enseñar una lección que creo que aprendió. Uff.

Ismene: Efectivamente, todo ésto era una batalla de control que venía dándose desde hace mucho tiempo. El chamaco ya me había "tomado la medida" así que decidí ser radical. A mí me encantan las albóndigas también, acompañadas de arroz...es un platillo con sabor de hogar creo yo. Saludos.

Doña: ¿Qué le puedo decir? A veces se me brota el sadismo a mí también. Mi mamá me decía lo mismo que a tí. Me hablaba de todos los niños que no tenían que comer y la suerte que yo tenía de tener una madre como la que me había tocado, jeje.

Mariluz: Por suerte Paulina mi otra chamaca, comé muy bien y está dispuesta a probarlo todo. Con ella no tengo ningún problema para la comida...solo para la escuela. Gracias a dios, los chamacos llegan repartidos. Tengo uno muy bueno para la escuela y malo para la comida y otra muy buena para la comida y malona para la escuela. ¡No sé que haría si todas las broncas estuvieran duplicadas!

Saludos hasta allá. ¿Cómo va tu bebé?

Edmundo Dantés dijo...

Jajajaja!

Batallas como esa las libramos en casa constantemente con mis enanos, y sé que son en extremo difíciles, jajajaja... pero jamás había leído una batalla narrada de forma tan interesante.

Magnífico Relato, en verdad!

Muchas Felicidades!

Por ganar la batalla y por tus escritos.

Saludos!!

Paxton Hernandez dijo...

Viv,

Cuando puedas, checa tu Hotmail. No es ninguna lata.

jesus jorje dijo...

jajajaja excelente blog. yo toda via sigo dándole pelea a mi madre a pesar de mis 21 añotes (jajaj si estoy bien chiflado y no me da pena admitirlo) te advierto como hijo que habras ganado una batalla pero no la guerra.

pd. pobre ¿como un infante puede denfenderse ante semejante estratega?

controlzape dijo...

Yo gané una batalla de esas en el primer round cuando le dije a mi hija que había hecho las albóndigas con sesos de zombie.

Nyman dijo...

Jejejejeje

Ah como me río!

Deliciosa batalla...jejejejeje

Abrazos Viviana, eres sensacional.

Jimmie dijo...

Jaja, leí eso y morí de risa, ¿sábes? mi mamá nos hacía caer en las mismas, y, cuando estabamo más pequeñas y no nos gustaba algún alimento, nos mentía al decir que si lo comiamos, tendríamos ojos verdes.

Saludos, muy buen flog.

Unicornio dijo...

Fíjese usted que su estrategia de "reducción, sitiamiento y rendición" fue justa para este "dantesco" (un saludo a Edmundo Dantés, jejeje) y nutricional problema.

Como decíamos en la Tierra de los Caballitos con Cuerno: lo importante en la educación (otros dirían, quizas con justa razón, "doma", jijiji) de los chamacos es la perseverancia y la congruencia. O sea, cúmpleles lo que les digas, ya sea bueno ("si estudias bien, nos vamos a pasear al parque, hot cakes incluídos!") o malo ("no terminaste de tender tu cama, entonces hoy no verás tu programa favorito hasta no hacer tus labores"). NO puedes ni debes dar marcha atrás, si no "cuellos!!"

Felicidades, Comandante Viviana. Es un gusto leerte de nuevo.

Con un saludo (cuasi militar, jaja), y mis mejores deseos por futuras y exitosas campañas chamaquiles,

el estratégico Unicornio.

Anónimo dijo...

Qué aprendizaje Viviana! Respetada por todas las mamás amateurs como gran Señora de la "Albondiga" de Granaditas. Saludos